domingo, 6 de agosto de 2017

De Estudio en escarlata y como Holmes lo resolvió.



Desde el principio se nos deja notar la habilidad deductiva que tiene Sherlock Holmes y que siempre utiliza en los casos que le atrae resolver.

É l mismo confiesa que ‘es un aficionado tanto a la observación como a la deducción’.

Se asegura de tener todos los datos que le permitan sentar una teoría pues considera que
de no hacerlo así, eso puede torcer el juicio.

Observó con cuidado todos los detalles, desde que decidió llegar a pie al lugar de los hechos, lo que le permitió mirar claramente y con toda tranquilidad y calma huellas en el suelo diferentes de las que dejaron los investigadores que lo precedieron en el lugar, el tamaño y lo largo de la zancada, las huellas de un caballo de coche de alquiler que llegó y se mantuvo en el mismo lugar por un buen tiempo, comparando las medidas de los coches existentes de alquiler.

Se paseó tranquilamente contemplando todo a su alrededor, usando también su buena facultad de percepción. Aquí hizo ver a uno de los investigadores, Gregson, que no habían tenido cuidado en preservar la escena desde la entrada de la casa, cosa que no pareció importarle mucho.

Basado en lo que vio previamente, preguntó si alguien más llegó en coche de alquiler antes de entrar.

Cuando estuvo por fin en la habitación en donde yacía el cadáver, se acercó a él, se arrodilló y lo examinó con gran atención. Preguntó si estaban seguros que no había heridas, lo que le llevó a deducir entonces que la sangre en el piso sería del asesino, recordando un caso similar del pasado, información de la que estaba empapado según relata Watson y que Holmes sabe que es muy útil tener esa información a la mano.

Examinó con detenimiento el cuerpo, su ropa, zapatos, incluso olió los labios del muerto detectando un olor agrio, deduciendo aquí que se trataba de muerte por envenenamiento, que por la cara del occiso, ingirió obligadamente. Llegó a esta conclusión basándose nuevamente en lo que en otras ocasiones sucedió en casos similares.

Siempre estuvo pidiendo detalles, preguntando e indagando.

Midió y observo con lupa, literalmente, cada detalle del crimen, a lo que llama “tomarse molestias” pues así considera que se hace el trabajo detectivesco, hablaba consigo mismo y se daba ánimos y esperanza.
Escudriñó con mucho cuidado la habitación definiendo así la estatura del asesino, el cigarro que fumaba y que tenía las uñas largas. Realizó un estudio especial sobre la ceniza de los cigarros que le llevó a reconocer rápidamente el cigarro que fumaba el agresor. Detalles importantes.

Habló con las personas involucradas y las escuchó atentamente para saber sus puntos de vista, obtener datos de primera mano, saber todo lo que puede saberse.

Aplica las normas de observación y deducción a la vida cotidiana.

Envió anuncios a cada periódico y leer los periódicos del día.

Se mostró empático al ponerse en el lugar del hombre que había perdido el anillo en algún lugar y necesitaba encontrarlo, para saber cómo estaba pensando aquel y cuál sería su reacción al ver el anuncio.

Prepararse para todo.

Se ayudó de un grupo de 12 chicos vagabundos que le dieron información sobre el hombre que manejaba coche de alquiler.

Comprobó los razonamientos y experimentó cuando existió la posibilidad y esperó con paciencia los resultados, tuvo esperanza y fe.

Preguntó e indagó sobre la vida del fallecido, su esposa y dar con los problemas que había tenido anteriormente con el sospechoso.

Tuvo siempre en cuenta la secuencia lógica.

Analizó y razonó en lo que sucedió antes que desencadenó los hechos presentes, los pasos que condujeron a ese resultado, razonar analíticamente.

Los de Scotland Yard se dejaron ir por teorías perdiendo de vista la clave principal pensando que era un caso muy complicado por todo los detalles que mostraba tener, que para Holmes, significaban una secuencia lógica que confirmó pacientemente.

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